El acto de parpadear nos permite lubricar los ojos para protegerlos frente a las partículas y cuerpos extraños que los pueden enfermar.
Una mujer parpadea más a menudo que un hombre debido a que sus niveles de estrógeno son más altos.
Esta hormona desempeña un papel muy importante en la segregación de fluidos en el cuerpo, incluyendo los ojos.