Físicamente, las mujeres tienden a tener mayor flexibilidad en sus articulaciones, sobre todo en la región de la cadera.
Esta cualidad les permite tener un mayor rango de movimiento, por ejemplo, al hacer ejercicio o bailar.
Esta flexibilidad es aún mayor durante el periodo de embarazo, dado que las hormonas segregadas en esta etapa aflojan los tejidos conectivos en los músculos.
Hay también evidencia de que gente de ascendencia africana, asiática o de Medio Oriente pueden tener, de media, una mayor flexibilidad que los europeos.
Para la mayor parte de personas que gozan de este tipo de flexibilidad no suele ser algo doloroso o peligroso.
De hecho su nombre oficial es «síndrome benigno de hiper-movilidad de las articulaciones» y es distinto de otras enfermedades que presentan síndromes de hiper-flexibilidad como el síndrome de Marfan o de Ehlers-Danlos.
Michael Simpson escribe en la Revista de la Asociación Americana de Osteopatía que entre un 4% y un 13% de gente tiene hiper-movilidad, generalmente en los pulgares, meñiques, codos, rodillas o vértebras.
Pero como la mayor parte de gente con este síndrome no tiene problemas con su flexibilidad, no acaban yendo al doctor.