Cuando diez encuestas dicen lo mismo

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    En política siempre se puede discutir una encuesta. Que si la muestra, que si la metodología, que si quién la pagó, que si fue telefónica o cara a cara. Todo eso forma parte de la conversación normal. Lo que empieza a ser más difícil de explicar es cuando no hablamos de una, sino de **diez casas distintas que, entre junio y agosto, han coincidido en colocar a Carlos Torres Piña en primer lugar**.

    Ahí están Rubrum, Massive Caller, AIMSA, Polls.mx, FactoMétrica, TResearch, El Universal, Demoscopia, Electoralia y Gobernarte. No todas preguntan exactamente igual, no levantan en las mismas fechas y tampoco arrojan el mismo porcentaje. De hecho, los resultados se mueven en un rango aproximado de entre 24 y 31 puntos. Y justamente eso es lo interesante: si todas dieran exactamente el mismo número, habría razones para desconfiar. Lo que coincide no es la cifra, sino el orden.

    Además, algunas mediciones permiten ver algo más que una fotografía del momento. Rubrum, por ejemplo, registraba a Torres Piña con 21.4 por ciento en febrero y lo colocó en 29.1 por ciento el 5 de agosto: un crecimiento de 7.7 puntos en seis meses. Polls.mx lo ubicó en 28 por ciento con 4.9 puntos de ventaja; FactoMétrica, en 28.2 con una diferencia de 9.5 puntos. AIMSA también lo puso arriba y, además, midió atributos: 69 por ciento considera que conoce el estado, 64 que cumple lo que promete, 61 que es buen candidato y 55 tiene una opinión favorable de él.

    La otra parte de la historia está fuera de las encuestas. Durante las primeras tres semanas de su ruta se documentaron más de 35 municipios recorridos y, en una sola semana de agosto, encuentros con doce sectores distintos. Eso ayuda a entender por qué la tendencia no parece producto de un solo evento o de una campaña coyuntural. Hay una combinación de conocimiento previo, presencia territorial y crecimiento sostenido que distintos ejercicios están registrando desde ángulos diferentes.

    Una encuesta se puede cuestionar y hasta desechar. Dos pueden provocar conversación. Pero cuando diez ejercicios independientes llegan al mismo orden, la pregunta cambia. Ya no es solamente si una encuesta está bien o mal hecha. La pregunta es qué está ocurriendo en el territorio para que metodologías, muestras y fechas diferentes estén encontrando prácticamente la misma fotografía. Y, por ahora, esa fotografía tiene un nombre arriba: Carlos Torres Piña.