PLAN MICHOACÁN ATACA LAS RAÍCES DE LA VIOLENCIA Y CONSTRUYE PAZ DESDE LAS COMUNIDADES: TORRES PIÑA

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    Morelia, Michoacán.- Carlos Torres Piña, aspirante a la coordinación estatal de Defensa de la Transformación y la Soberanía, destacó que uno de los mayores aciertos del Plan Michoacán por la Paz y la Justicia, impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, es entender que la seguridad no puede reducirse a detener delincuentes, sino que debe impedir que niñas, niños y jóvenes encuentren en los grupos criminales una alternativa de vida.

    Señaló que la atención a las causas se traduce en acciones concretas en educación, bienestar, empleo y presencia institucional en el territorio.

    En Michoacán, ejemplificó, más de 842 mil estudiantes reciben alguna beca, con una inversión superior a 5 mil 700 millones de pesos; además, las Ferias del Bienestar han acercado más de 850 mil servicios y trámites a 68 municipios para llevar directamente a las comunidades programas de salud, educación y bienestar.

    El morenista afirmó que cada joven que puede continuar con sus estudio y tiene acceso a una oportunidad de trabajo o de desarrollar un proyecto de vida, representa terreno que se le quita a la delincuencia.

    “Durante muchos años se quiso enfrentar la violencia únicamente con la fuerza. Hoy hay estrategia, investigación y combate a la impunidad, pero al mismo tiempo se trabaja para que el crimen organizado tenga cada vez menos posibilidades de reclutar a nuestros jóvenes”, afirmó.

    Agregó que esa misma lógica explica programas como “Sí al Desarme, Sí a La Paz”, las becas “Rita Cetina”, “Benito Juárez”, “Jóvenes Escribiendo el Futuro” y “Gertrudis Bocanegra”, así como las acciones dirigidas a mujeres, productores, comunidades indígenas y familias que durante años estuvieron lejos de las instituciones.

    La construcción de la paz, dijo, también pasa por recuperar el espacio público, fortalecer la comunidad y garantizar derechos.

    Finalmente, Torres Piña sostuvo que el Plan Michoacán plantea una estrategia de largo plazo que combina dos obligaciones del Estado: combatir al delito sin impunidad y atender las condiciones sociales que alimentan la violencia.

    “La paz duradera se construye cuando hay autoridad y justicia, pero también cuando un joven tiene escuela, una familia tiene bienestar y una comunidad sabe que el Estado está presente. Esa es la ruta correcta para Michoacán”, concluyó.